viernes, 16 de noviembre de 2012

Luz, Fuerza y Olores.

Llevo dos días que me invade una gran alegría y fuerza. Es como si las ganas y la ilusión volvieran a mí. Cada vez me sorprendo más de mí misma. No es algo que programe, sólo sucede. Sé que habrá bajón y me asusta bastante saber que llegará, lo reconozco. También sé que en estas subidas hay gente a mi alrededor que las propicia y quiero darles las gracias.

Anoche, me acosté muy tarde, pero mereció la pena. Tuve una profunda conversación con dos personas muy especiales. Aprendimos juntas durante un ratito. Cuánto sana y alivia el poder hablar. Sin miedo, sin sentirte juzgado o juzgada. Las emociones y los sentimientos, son así. Cada cual los expresa a su manera y como mejor sabe. Pero sólo el hecho de intentarlo es un acto valiente y sienta de puta madre, aunque te hinches de llorar.Cuando una persona se desnuda y se muestra ante otra y dice : "éste o ésta soy yo", aparece una magia y un desbordamiento de sensaciones que yo sólo he vivido en La Estación. No se puede comparar con nada porque es un momento único. Gracias a todas esas personas que hacen que suceda!

Cuando "las almas solitarias" se unen, se produce algo muy especial, es como saber o sentir que algo bueno y nuevo va a llegar. "Las almas solitarias" no están solas porque no sean sociables, no. Es una decisión tomada libremente, precisamente, por eso. Quien se abre tanto, necesita cerrar. Buscar esos momentos íntimos con su propia persona y ser. Pero cuando deciden volver a abrir sus puertas, dentro ya brilla una luz única. Por eso son especiales.

Dicen que el dolor es vida. Mientras duela estás vivo o viva. Sientes y resistes, sobrevives. El dolor tiene un umbral, te pone a prueba, y sólo quien aguanta y resiste tiene otra oportunidad de volver a comenzar, pero no de cero. Cada cicatriz es una vivencia y experiencia de total aprendizaje que no te permite olvidar. Pero sí sigues caminando, aunque sea lamiéndote tus heridas, tu propia saliva es quien te va a curar. La cicatriz te hará recordar y de ahí surgirá tu sabiduría.

Hoy he tomado una decisión algo rara en mí. He dicho sí a algo que nunca se me hubiera ocurrido que me fuera a pasar. Ha sido como un regalo inesperado que podía haber rechazado y no pasaría nada. Pero mi intuición, mi niña y mis cicatrices me han hecho recordar. Lo he cogido con delicadeza y con la admiración de una niña. Le he buscado un lugar en mi casa y la luz, la fuerza y algún olor han entrado en ella.



lunes, 12 de noviembre de 2012

La Maestra

Hoy, 12 de Noviembre, hace 18 años que nació mi niña. Ya es mayor de edad. Creo que fue el día más feliz de mi vida. Estaba radiante, con una niña preciosa, deseada y muy querida. Pensé en muchos nombres para ella, quería ponerle el más bonito. Hubo debate sobre ello, ganaban los compuestos. Pero yo quería algo sencillo, corto, sonoro y con un significado. Como casi todos los nombres compuestos llevan María delante, por él me decidí y por lo que significa, la elegida.
Mi niña crece y no siempre la he podido proteger. Ya sabe del dolor de la pérdida y de la ausencia. Lo supo hace tiempo. Siempre deseé que mi hija, mi niña, tuviera un padre en quien confiar, besar y sentirse segura en sus brazos. No fue así, elegí mal. Ahora, ella busca esa seguridad, tan necesaria y vital para cualquier niña, en otros brazos. Sólo espero y deseo que sean fuertes, la amen como se merece y nunca la dejen caer.

No me cuesta dejar volar a mi hijo y a mi hija. Es algo que siempre he tenido claro. Pero sí me vuelvo exigente en que aprendan aquello que les ayude a sobrevivir. Mi exceso de protección y de responsabilidad, ha sido y es una traba para que experimenten sus vivencias. Ahora, lo veo. Los quiero a rabiar, con la fuerza y el instinto de un animal. Si le hacen daño, me hieren a mí. No siempre he actuado correctamente, lo sé. Creía que lo que aprendí, servía. Ya sé que no. Quise imponer autoridad y disciplina para que interiorizaran el respeto. Lo hice a mi manera, como mejor supe. He cometido muchos errores en mi vida, casi todos por amor. El último que cometí, ha sido hace muy poco. Estuve a punto de convertirme en la mujer más egoísta del mundo. Casi renuncio a esa maternidad, deseada y elegida, por amor. Quería sentirme querida y amada, como una niña en los brazos de su padre. Sentirme segura y confiada. Pero se me pidió un precio muy alto y casi lo pago. Tanto mi hijo como mi hija nacieron y crecieron junto a mí, que no es poco. Son diferentes porque el dolor siempre les ha acompañado. Son personas dignas de tener una madre como yo. No se lo he puesto nada fácil. Aunque estuve a punto de esa renuncia, aguanté y luché. El vacío de esa necesidad está en mí, pero mi derecho a seguir siendo la madre de Álvaro y María, ha ganado. Dos nombres y dos personas muy especiales.Y yo, soy su madre, la maestra

El padre de mi hijo siempre estuvo ausente, sin querer cuidar de él, sin ni siquiera prestarse para ser su referente.
El padre de mi hija, la abandonó.
Mi padre (mis parejas) abusaron de mi confianza y de mi necesidad de amor.
Álvaro, María y yo, guste o no guste, somos aquello que llaman "familia".

Últimamente, busco momentos de soledad. A veces, me gustaría no poder hablar, quedarme muda. Las palabras y la conversación, que siempre me gustaron, ahora me pierden. No me siento entendida. Escribir es lo que más me reconforta. Ojalá pudiera hablar como escribo. Escribir me hace sentir tan bien!


 Álvaro

 María

 Yo

La "familia"




lunes, 5 de noviembre de 2012

Transformar o morir


El sentido de la vida y el miedo a la muerte. Dos temas opuestos pero de inevitable unión. Todo aquello que nace está sentenciado a morir.
Cualquier camino que elijamos en la vida, la meta será siempre la muerte. Si nacer es morir...por qué morir no es nacer?. Dicen que somos energía. También dicen que la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Transformar es hacer que algo cambie o sea distinta, pero sin alterar sus características esenciales. Como cambiar de aspecto. Además, -desde un puento más espiritual, filosófico, de creencias, como cada cual lo quiera llamar- la vida se va construyendo con un contínuo nacer y morir de experiencias que nos hacen aprender e ir creciendo como personas. Este proceso es infinito....por qué la vida va a ser finita?.
Después de estas preguntas y afirmaciones, el otro día pensaba en algo simple, sencillo pero de lo que se habla y nos preocupa mucho a muchas personas. Es sabido que mencionamos bastante y nos preocupa la distinción que se hace del cuerpo, el corazón y el alma. El cuerpo ( físico), a través de nuestros sentidos, nos enseñan a adaptarnos a nuestro medio por sensaciones. El corazón (simbólicamente) hace sentir, nos enseña a mostrar nuestros sentimientos y emociones, hace lo que el cuerpo le cuenta. Ante un estímulo físico existe una respuesta emocional. El alma, ahí está la cuestión. Para mí, el alma recoge, almacena, recuerda. Es el resultado, es lo que somos. Es pasado, presente y futuro. Es infinita, no muere :). Ahí me he quedado :). El alma es el recuerdo que dejamos y no llevamos. El alma es nuestra energía, la que nadie ni nada puede destruir, se transforma, como diría Drexler. 



domingo, 4 de noviembre de 2012

Mi niña, mi salvadora, mi origen y mi memoria.

Últimamente, desconozco todo lo que ocurre en mí. Sólo puedo verlo cuando sale. Miro hacia atrás y me recuerdo. Mujer vital, me llamaban. Impulsiva, atenta y muy simpática. Ya no sé si todo éso permanece o se fue. Dicen que quien tuvo retuvo.
Hace tiempo que el dolor se instaló en mí. Creo que lo hizo poco a poco, casi sin darme cuenta. Me fue atrapando y no me dejó sentir mucho más. Mi alegría fue juzgada, condenada y no sé si sigue viva. Mis emociones han luchado y me han protegido de tanto dolor. No sé si es tristeza lo que me consume o la impotencia de no poder echar el sufrimiento que lo produce.
El dolor viene del engaño, de la desilusión, de la decepción y de la traición. Lo padece, fundamentalmente, mi niña y yo no sé cómo aliviarlo. Todo lo que hago lo empeora. Cada día sufre más y no sé qué hacer con ella. Le pregunto lo que quiere y me responde que nada. Le pregunto si desea algo y me responde que sí, seguridad. Le pregunto qué o quiénes le han hecho daño y me responde, tú. Le pregunto: yo?... por qué?. Me responde: el dolor fue en el pasado, ya no podemos hacer nada. Ya has gritado, peleado y sufrido bastante por mí, déjalo. Ahora, quiero que me cuides y me hagas un poquito feliz. Quiero que sonrías de verdad, para poder sonreír yo. Busca tu alegría y tu ilusión para poder disfrutarlo contigo. Ya lo sabes, sucedió. Yo quería que lo descubrieras. Ya has sufrido bastante, tanto como yo. Así que, ahora, que seguimos vivas, no te castigues más, no fuimos culpables. Quienes lo hicieron, ya no están y no nos van a molestar. Vamos a darnos esa oportunidad!. Sácame de vez en cuando, no tengas miedo de que nos hagan daño. Sé que me estás protegiendo. Ya lo sabes y eso nos hace fuertes. Ya no quiero tener más miedo, se fueron. Yo fui la que siempre salía a decirte que por ese camino, no. Siempre te he estado perturbando para que recordaras y éso te ha hecho mucho daño, lo sé. Han pasado muchos años y, al final, has recordado. Ya está, confío en ti y no dejaremos que nadie más nos haga daño, porque ya lo sabes. Hagas lo que hagas, te pase lo que te pase, yo estaré contigo, a tu lado. Sigue y, si te equivocas, no pasa nada. Te acuerdas cuánto nos gustaba bailar y cantar?. Te acuerdas cuando te escapabas y nos poníamos a bailar en cualquier tablao de las ferias?. Éramos tan niñas y ya la música y las canciones eran nuestro refugio favorito, lo único que nos hacía sentir algo verdadero y auténtico.
Yo, ya no pregunto, sólo quiero y deseo sentir a mi niña.

Qué guapa!. Soy yo




Fue una de las canciones que me marcaron. No sé cuántos años tendría, entre 13 y 15.

Este cuelgue se lo dedico a mi grupo. A todas esas mujeres que nos reunimos cada miércoles, incluida nuestra capitana del barco. Gracias!!! 

jueves, 11 de octubre de 2012

Mi casa

Este blog ha sido creado con una intención clara: Compartir un proceso de emociones, sentimientos y experiencias en mi vida, por si a alguien le puede servir.
Cada vez lo haré mejor, eso espero, y lo iré dominando un poco más. Habrá gente que se ría, siempre la hay, pero yo no. Si tu casa no está arreglada ni la cuidas, poco harás fuera de ella.
Soy consciente que habrá aspectos de mí que permanecerán, aunque no me gusten. No pasa nada, aprenderé a convivir con ellos.
Sé que hay riesgos de pérdidas en este proceso, pero es algo inevitable. La vida me ha enseñado que toda pérdida puede traer una ganancia.
También sé que el duelo de una pérdida es muy doloroso. El dolor forma parte del camino de vivir. Si duele es que todavía vives.
He aprendido que las ganancias hay que valorarlas y saber gestionarlas. No es mi fuerte, pero lo intentaré.
Tengo consciencia de que la tristeza es natural pero no debe habitar mucho tiempo a nuestro lado. Debemos dejarla hacer su trabajo y luego despedirla y decirle hasta otra. Es como el fontanero que viene a arreglarte un grifo o una tubería.
El miedo es la alarma, está bien que suene para avisar, es su función. Pero debe apagarse pronto, el tiempo justo, porque nos puede trastocar, despistar y llevarnos al pánico.
Este blog es un acto de generosidad y egoísta al mismo tiempo. En algún lado leí  que la vida es un recuerdo, el que dejas y el que te llevas. Yo quiero dejar éste, para que cuando ya no esté aquello que aprendí y sentí le pueda ser útil a alguien.
Pienso que el precio que he pagado por vivir ha sido muy alto, luego debo ser muy valiosa. Construirme está siendo tan costoso que quiero que, cuando muera, sólo me disfruten quienes me valoren.

jueves, 4 de octubre de 2012

11 Consejos y 1 Nota



1.- Si quiere comer, dale de comer. Ni se te ocurra decir que no te gusta cocinar.

2.- Si quiere dormir, nunca digas que no tienes sueño.

3.- Muy importante: no te levantes de mal humor, es muy peligroso.

4.- No cumplas años, esto suele ser muy aterrador. Siempre joven, como si el tiempo no pasara.

5.- No crezcas, ni por dentro ni por fuera. El estancamiento es el estado ideal.

6.- No opines, ni digas que no estás de acuerdo con algo. Esto es lo peor que se puede hacer.

7.- Nunca digas que te encuentras mal, este no es tu derecho.

8.- Si te ocurre algo traumático: una enfermedad, un accidente, que te violen. Por aquí sí que no pasa, te dará la espalda inmediatamente.

9.- Este consejo es crucial: Si tienes hijos o hijas, que estén muy bien educados o educadas, que no hagan ruido, ni molesten. Y, por supuesto, que admiren todo lo que hace.

10.- Si haces todo esto, con mucho esfuerzo, claro, ocurrirá algo “maravilloso”: Vivirás para esa persona, te olvidarás de ti, de quien has sido y de lo que eres. Lo que serás, depende de ella. Esto tampoco es muy bueno, porque conocerá la responsabilidad al tener que cuidar de ti. Cuidado con esto.

11.- Si decides seguir, va a ocurrir otra cosa “maravillosa”, te dirás: lo he conseguido!!.  Sí, lo has conseguido, ser la persona que quiere que seas. Pero entonces, no hay otra, te dirá: “Te dejo, te abandono, ya no eres la misma persona que conocí y no siento lo mismo por ti”.

Nota: Te dejará, pero se llevará todo aquello a lo que renunciaste por estar a su lado.



Amancio Prada- Libre te quiero


Amancio Prada- Compañera


martes, 2 de octubre de 2012

Las emociones y sus depredadoras


Últimamente estoy reflexionando en muchas cuestiones y  voy llegando a algunas conclusiones, las mías, claro.
He clasificado a determinadas personas en tres categorías:

Vampiras emocionales
Asesinas de sentimientos
Mutiladas afectivas

Estas tres categorías de personas están por todas partes buscando a sus presas. Sobre todo, las dos primeras. Ellas son encantadoras y te suelen decir todo aquello que te gustaría oír, pero es mentira. Utilizan la confianza para conseguir su objetivo. Suelen ser víctimas a su vez. Pueden haber sufrido algún daño emocional en algún momento de su vida. Pertenecen a ambos sexos, pero se da más en el masculino. Es por cuestiones culturales y educativas.

Hay que decir que todas las personas, en potencia, podemos pertenecer a una de las tres categorías, incluso, a las tres. Lo que nos diferencia, es que tomamos conciencia de lo que deseamos y es más fuerte la responsabilidad de no hacer daño, al menos intencionadamente, a otras personas

Las presas más buscadas son muy vulnerables, inseguras, confiadas y dependientes, sobre todo, de los afectos. Desean sentirse amadas y queridas y suelen ser muy receptivas y acogedoras. Me atrevería a decir que, una parte importante de estas personas, han interiorizado  el sacrificio como algo natural y el miedo al abandono lo que más ansiedad les produce. Se puede comprobar que son más las mujeres quienes  cumplen este perfil.

Para poder entender mejor esta clasificación hay que conocer lo que significan las emociones, los sentimientos y los afectos.

Cuando no vivimos con nuestros sentimientos, no vivimos en un mundo real. Los sentimientos son la verdad. Lo que hagamos con ellos determinará si vivimos la verdad o la mentira. 
Nuestros sentimientos son un sexto sentido, el sentido que interpreta, ordena, dirige y resume los otros cinco. Los sentimientos nos humanizan.
El lenguaje de los sentimientos es el medio por el cual nos relacionamos con nuestro interior, con lo que, esencialmente, somos. Si este lenguaje no existe, no podemos comunicarnos con las demás personas.
Existen, básicamente, dos tipos de sentimientos: los positivos y los negativos. Los sentimientos positivos incrementan el propio sentido  de fuerza y bienestar, el sentido de plenitud de vida, de  totalidad y de esperanza. Los sentimientos negativos interfieren con el placer, agotan la energía y nos dejan con un sentimiento de bloqueo, vacío y soledad. 

Las personas que atienden a sus sentimientos, ya sean negativos o positivos,  aman la vida. Lo mismo sienten el dolor que la alegría. Sienten miedo pero valoran la seguridad. Aceptan la tristeza y la soledad  y, al mismo tiempo, muestran una sensibilidad que les permite  una extraordinaria cualidad para la ternura y la comprensión. Son personas que empatizan, fácilmente, con otras.

Emoción y afecto están íntimamente relacionados. La emoción es una respuesta personal, individual. Surge de nuestro interior, se puede decir que es aquello que nos llega, como una mirada, una palabra, una caricia, al oír una canción....
El  afecto es algo que requiere esfuerzo. Cuidar, ayudar y comprender a otra persona no puede realizarse sin esfuerzo. A veces, no nos damos cuenta de este esfuerzo. Dar afecto significa ayudar y procurar el bienestar y la supervivencia de quienes nos rodean. 

La diferencia entre emoción y afecto es que la primera es individual y personal. Mientras que la segunda requiere la relación con otras personas. El afecto es algo esencial en los seres humanos. En este sentido, la especie humana necesita una gran cantidad de afecto contrariamente a otras especies. Esta necesidad se acentúa al máximo en ciertas circunstancias, por ejemplo, en la infancia, en la enfermedad y, también, en las personas mayores.El afecto es el alimento que nos ayuda a crecer emocionalmente de una forma más saludable

Las personas que nos emocionamos con facilidad somos tremendamente vulnerables y estamos muy unidas a nuestro mundo infantil, al inconsciente. Nuestros sentimientos nos han salvado de muchas situaciones. Han sido el vehículo para no desconectar de nuestro mundo interior y poder interpretar el que nos rodea. Nuestros sentimientos nos humanizan.  Y el afecto, incluso su necesidad, nos ha preparado para el esfuerzo que significa cuidar, ayudar y procurar el bienestar de otras personas y, por supuesto, de nostras mismas. Quien no se da afecto, difícilmente lo podrá dar.

Las personas vampiras emocionales se alimentan como parásitos de las emociones que expresan otras. Para ello, tienen que buscar a sus presas e intimar con ellas a través del engaño y la mentira. En este proceso, la presa se va agotando, debilitando, pero su capacidad de afecto y comprensión, su inseguridad y el miedo que provoca el rechazo, la hace aguantar por el sentimiento de culpabilidad que les va apareciendo. Las personas vampiras no matan, sólo roban.
Cuando sentimos temor o miedo es natural desear que alguien “más grande”, más capaz y más fuerte, venga en nuestro auxilio. Son esperanzas infantiles. Las personas vampiras emocionales se disfrazan  de ese alguien para conseguir la confianza de su presa haciéndolas creer que las van a ayudar. Se alimentan de esa esperanza infantil e ingenuidad, es por lo que más se sienten atraídas. Quieren volver a la infancia, se niegan a crecer y asumir responsabilidades. Buscan a la madre cuidadora ignorando, castigando y sustituyendo  a la niña que llevamos dentro. La persona vampira emocional roba la ilusión y la esperanza de su presa, la savia que da sentido a la vida. 

Las Asesinas de sentimientos sí matan. Son personas frías, estáticas, impasibles, cerebrales, racionales y muy cultas. Se muestran muy seguras y firmes en sus decisiones. No conocen el lenguaje de los sentimientos, por lo que no saben comunicarse con su mundo interior. Tampoco tienen ese sexto sentido que interpreta, ordena  y dirige los otros cinco. No están humanizadas, por eso muestran la frialdad de cualquier persona asesina.  Al no tener sentimientos no experimentan la culpa. Se ríen, pero no con alegría. Lloran pero no sienten pena. La tristeza, en estas personas, es algo habitual. Al no sentir, no expresan. Son personas opacas, oscuras. Pueden llegar a tener éxito, pero nada de lo que producen tiene vida propia. Estas personas sólo reproducen, no crean. Sobreviven por las sensaciones, sienten el frío, el calor, los olores, los sonidos. Sienten hambre y tienen que comer, pero no disfrutan del sabor. Sienten sueño y quieren dormir. Son metódicas y se rigen por hábitos. Han crecido por fuera porque el crecimiento interior no les interesa. Los sentidos y las sensaciones que éstos producen, son su único recurso para relacionarse con la vida, no interpretan.
Su presa, de nuevo, tiene que estar muy unida a su infancia. Ella busca el orden de lo metódico. Los sentimientos negativos tienen más fuerza que los positivos y eso le hace sentir miedo. Su dolor es tan grande que quiere que desaparezca. Cree que todo lo contrario a ella es lo que le conviene para dejar de sufrir. Las víctimas de estas personas fueron muy dañadas en su infancia y presentan heridas importantes. Quieren olvidar para no sentir  dolor y culpa. En este caso, la persona asesina no se siente atraída por la víctima. Ella sólo actúa con frialdad y seguridad. Va dando todo lo que su víctima necesita para olvidar. Se va haciendo imprescindible en su vida. Poco a poco va ocupando su espacio y lo va construyendo a su medida. Si la presa muestra algún sentimiento,  la castiga con el rechazo o la amenaza con el abandono. La va alejando de todo lo que le gusta o la hace sentir, lo que sea. La persona asesina se convierte en el centro de su vida. Quiere ser lo que ella necesita porque así cree que dejará de sufrir. Los sentimientos de la víctima van muriendo casi sin darse cuenta. Es la única manera de seguir a su lado y no ser abandonada. Es como caer en una trampa. Te ponen un cebo y picas. La forma de matar de esta persona es la más cruel de las que existen. La presa es obligada a matar a sus sentimientos, lo que la une a su infancia, sus recuerdos, su esencia,  bajo la amenaza de que si no hace lo que le ordena, la  abandonará y sacrificará a su niña para sobrevivir .


La mutilada afectiva es la menos peligrosa de las tres. Ella no sabe lo que es el afecto, pero lo necesita, lo busca. Para conseguirlo hace lo que sea. Su presa debe ser cariñosa, predispuesta a ayudar y procurar su bienestar. La víctima se siente útil con este intercambio y no cae en que el proceso sólo va en una dirección, en la de la mutilada afectiva. Hay que estar siempre dispuesta a las necesidades de ella. Nunca va a dar afecto, sólo quiere recibir. Puede ocurrir que esta persona haya conocido el afecto en algún momento de su vida, pero le fue quitado produciendo un profundo dolor. Sin afecto sabe que estará sola y perdida, por eso busca una muleta para sobrevivir. Suelen ser personas de aspecto infantil, independientemente, de la edad, provocando una gran ternura. Su sola presencia invita  a ser cuidada y atendida. Son dependientes y, en la mayoría de los casos, crueles al utilizar el chantaje emocional para conseguir su objetivo. Son interesadas y muy egoístas, exigen el afecto como una obligación y no se preocupan, ni sienten la necesidad, de darlo a quienes se lo proporcionan. No están humanizadas. No conocen el esfuerzo y se niegan a cuidar y proteger a otras personas.
En esta categoría, a diferencia de las otras dos, es donde más representación femenina  existe por razones obvias. Una víctima puede ser, a su vez, una mutilada afectiva. La relación entre ambas es un círculo vicioso y muy tóxica. También es la que se da con más frecuencia. La necesidad de afecto de la agresora, sitúa en una posición de poder a la víctima, pero siempre hará lo que se le ordene porque el miedo al abandono es lo que más teme.

Se puede dar el caso, de hecho se da, que una misma persona pertenezca a las tres categorías. Si se nos acerca o la sentimos a nuestro lado lo mejor es huir y correr, el peligro acecha y podemos caer en su trampa con facilidad, no le demos esa oportunidad.

La que menos tiempo se queda en nuestras vidas es la vampira emocional. Necesita ir de presa en presa. Cuando agota a una, busca la savia de otra. Solemos recordarla como algo que nos produjo un gran cansancio emocional porque nos robó un trozo de nuestra vida.

La mutilada afectiva es la que siempre se quedará, no quiere irse. Construye un laberinto emocional en su víctima para que no encuentre la salida. Si le has dado la mano, te irá cogiendo el brazo hasta poseerte entera. Abusan de la confianza, todo lo de su víctima le pertenece.


La asesina de sentimientos no se irá hasta que no cumpla su objetivo: matar  todo lo que sea  mundo interior  y le huela a sentimientos. No soporta sentir y tampoco que sientan otras personas. Por lo tanto, lo elimina.